martes, 22 de febrero de 2011

Octavo análisis grupal-caso: Negocios para la Inclusión, Un nuevo paradigma Empresarial.

La pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades humanas básicas (dícese físicas y psíquicas), las cuales estriban en un desgaste del nivel y calidad de vida de tales individuos en áreas como: la alimentación, vivienda, educación, asistencia sanitaria o simplemente, todo lo derivado del acceso al agua potable u otras netamente esenciales.

Según se afirma en el presente artículo, existen cuatro mil millones de personas que viven en situación de pobreza y en Venezuela, de las cuales, cerca del cincuenta por ciento de la población carece de ingresos suficientes para poseer una vida digna. Ante el presente escenario, escasamente alentador, resulta poco probable que los gobiernos (implementando medios, recursos y lineamientos propios y particulares), puedan llegar a la solución definitiva de tales problemas que aquejan a la población. Por ello, resultará idóneo y oportuno, realizar una a las empresas, con miras a que éstas asuman un nuevo rol basado en la materialización de iniciativas de mercado que generen inclusión a su máxima expresión.

Resulta preciso denotar que en a nivel mundial siempre ha existido la desigualdad, profundizada o no de acuerdo a las políticas adoptadas por los gobiernos de cada nación, quienes deben procurar la mayor suma de beneficio a sus habitantes. Siendo así, el mundo se divide en países desarrollados y subdesarrollados, de éstos últimos se suele extraer preferentemente la materia prima para incorporar al proceso productivo de las empresas (en tanto que suele ser más económica), así como, atrae a los consumidores más fieles del mercado. No obstante, la realidad estriba en el hecho que nunca se ha brindado la posibilidad a los individuos de escasos recursos, de integrarse a la economía global de manera transparente y justa, debido a ciertos prejuicios que poseen las empresas, muchos de ellos mantenidos a causa del desconocimiento. Aunado a lo anterior, también existen barreras impuestas por parte de estos sectores desfavorecidos hacia las organizaciones, fundamentados sobre la base de promesas y tratos incumplidos, lo cual no contribuye a facilitar el diálogo ni la interacción.

Se ha demostrado que las empresas que se avocan a la atención de los individuos menos favorecidos, comienzan a apoyarse de forma diferente en su personal de origen más humilde, es decir, aprenden de sus obreros y trabajadores, quienes viven aislados o habitan complejos en condiciones deplorables. Otra ruta que resulta efectiva, es la confluencia con organizaciones no gubernamentales (a través de tratos o convenios bilaterales), las cuales gozan de credibilidad en estos sectores.

Todas las transacciones efectuadas con los sectores de pocos ingresos suelen ser de grandes volúmenes y márgenes reducidos, producto del escaso flujo de caja del cual disponen estas personas. De ésta manera, el acceso limitado se constituye como uno de los múltiples retos a asumir por parte de las empresas. No obstante, algunas de ellas (como en el caso de la cementera CEMEX), ya se encuentran implementando iniciativas de carácter social, las cuales estriban en una atención óptima de la creciente demanda suscitada en los sectores populares, toda vez que éstos posean aceeso restringido a los recursos con los cuales satisfacer sus necesidades primigenias (en éste caso, de vivienda). Algunas de ellas se avocan más específicamente a la atención especializada de problemas sociales, conllevando así a que la fusión con éstos grupos se lleve a cabo de forma satisfactoria. De ésta manera, no sólo los individuos obtienen beneficios (de acceso privilegiado a recursos), sino que la empresa logra una identificación con la comunidad a múltiples niveles, lo cual resultará positivo tanto en el presente como a futuro para el desarrollo de la misma.

En definitiva, no resulta sencillo llevar a cabo una tarea de inclusión (procurando considerar a todos los individuos del sector), no obstante, mediante la implementación progresiva iniciativas creativas y que marquen la diferencia, se procurará la mejora gradual de las condiciones de vida de tales personas. Por tanto, el desafío real se erige sobre la base de emprendimiento de actividades colectivas realmente inclusivas y sustentables a lo largo del tiempo.


ELABORADO POR:
Astorga, Victoria.
Gols, Nuria.
Rodríguez, Sandra.
Salgado, Adriana.



Caracas, Febrero de 2011.

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